Estamos asistiendo a la mayor crisis del capitalismo de los últimos ochenta años, y de nuevo los gobiernos de la Unión Europea quieren que paguen sus consecuencias los trabajadores y los sectores populares. En toda Europa, los despidos, los expedientes de regulación de empleo y la no renovación de contratos se convierten diariamente en el drama de millones de personas condenadas al paro, el desahucio y la miseria.

Los gobiernos europeos expolian el erario público para rescatar a los banqueros y ayudar a las grandes empresas, mientras el desempleo crece sin cesar. Es la Europa de las privatizaciones, del Plan Bolonia para mercantilizar la enseñanza superior, de la Directiva Bolkenstein o de la Directiva del Retorno contra los trabajadores inmigrantes, que alienta la xenofobia y el racismo.

La crisis actual, como no podía ser de otra manera, además de sus consecuencias económicas y sociales, está dando lugar a importantes transformaciones políticas, que se verán intensificadas en un futuro próximo.

En el caso del Estado español, la crisis, la global y la propia, están contribuyendo a dejar definitivamente al descubierto las carencias del Gobierno de Rodríguez Zapatero y del régimen borbónico surgido del llamado proceso de “transición”: corrupción generalizada, uso de la represión legal o ilegal como forma recurrente de afrontar los conflictos sociales y políticos con los sectores populares, precariedad de los servicios sociales, colapso de los sistemas educativos…

Muy especialmente, afloran las gravísimas carencias democráticas de un régimen cuyo Jefe de Estado, Juan Carlos I, fue impuesto por Franco, régimen que, en consonancia con esta situación aberrante, es incapaz de elaborar una ley de la memoria histórica que reconozca la realidad de la resistencia antifascista de nuestros pueblos.

Existe una corriente involucionista, neofascista, impulsada por sectores poderosos del capitalismo español y su entramado institucional y mediático, que tiene dos caras: la “moderna”, cuya expresión más significativa es la UpyD, y la ”tradicional”, cuya punta de lanza es la Conferencia Episcopal Española. Dicha corriente involucionista, con sus diversas expresiones, es la que en este momento está orientando la estrategia de fondo del bloque dominante español, incluido el Gobierno del Estado. Una estrategia que se materializa, entre otras cosas, en la alianza PP-PSOE para conseguir el gobierno vascongado con un objetivo claro: la españolización de ese territorio.

Al otro lado estamos las fuerzas soberanistas e independentistas de izquierdas, las fuerzas políticas de la izquierda estatal respetuosas con los derechos nacionales de los diversos pueblos oprimidos por el Estado español, así como importantes movimientos sociales y sindicales, entre los que destacan el movimiento antifascista; el movimiento contra la privatización de la sanidad, la educación y los servicios públicos; las luchas obreras contra los EREs y despidos; la lucha de los estudiantes contra el Plan Bolonia; los movimientos de mujeres… A su vez, algunos de estos movimientos sociales tienen una importante articulación nacional-popular, especialmente en los pueblos en donde el proceso político soberanista está más avanzado.

Consideramos que existe la suficiente capacidad como para orientar en un sentido anticapitalista y democrático ese deseo cada vez mas extendido de cambio radical, aunque hoy por hoy dicha capacidad tenga un desarrollo desigual en nuestras respectivas naciones.

Partiendo de esta valoración, impulsamos este manifiesto, cuyos ejes básicos son:

* Justicia social. Que la crisis la paguen quienes la han provocado: los capitalistas. El capitalismo español tiene unos rasgos especialmente agresivos, como la tremenda precariedad laboral, causa de la mayor tasa de paro y de empleo eventual de la UE. Y ahora la pretensión del sistema es dar una vuelta de tuerca más en lo relativo a la explotación y a los recortes sociales.Las gentes que apoyamos este manifiesto nos comprometemos a impulsar la movilización para frenar tales propósitos, exigiendo un plan de rescate de los trabajadores, sin temor a proponer para ello medidas anticapitalistas.
* Libertades democráticas plenas. Estamos comprobando cómo, paso a paso, se van recortado los ya de por sí limitados derechos civiles existentes, tales como el derecho a la no discriminación por razones ideológicas, de lengua y cultura, de edad o de género. El derecho a la libre expresión, el derecho a no ser represaliado, torturado o procesado por las propias ideas. El derecho a votar y ser votado. El Estado español no respeta la soberanía de las diversas naciones bajo su jurisdicción ni del conjunto de los pueblos. Existe un entramado jurídico- político creado en la transición que ha convertido al Estado en una cárcel de pueblos y de gentes, así como en un pozo de corrupción.
* No a la discriminación de género. Pero no como un mero enunciado formal y vacío de contenido, sino como una exigencia normativa, jurídica y práctica que posibilite realmente el fin de la discriminación. Lo cual incluye, entre otras cosas, el derecho y la posibilidad real de control de las mujeres sobre su cuerpo, su sexualidad y su capacidad reproductiva.
* Derechos políticos. Reivindicamos los derechos negados por el régimen actual, entre los que hay que destacar el derecho de todos los pueblos a decidir de forma soberana su futuro, y no como un hecho aislado sino como un derecho permanente, es decir el derecho de autodeterminación. El derecho de cada pueblo a decidir su forma de gobierno y a la normalización de su lengua y su cultura nacionales.
* Contra la Europa del capital. Estamos en contra de la Europa del capital y a favor de la Europa de los pueblos. Estamos en contra de la OTAN como expresión militar del imperialismo y, por tanto, exigimos la retirada del Estado español de dicha alianza militar. Estamos en contra de la especulación y el deterioro del medio ambiente. Estamos por la defensa de la soberanía alimentaria y de lo colectivo frente a lo privado.

Apoyamos los procesos soberanistas que se dan a nivel europeo, y asimismo expresamos nuestra solidaridad con los procesos de articulación patrióticos, antiimperialistas y de justicia social que tienen lugar en Latinoámerica, así como con los frentes de resistencia en Oriente Medio, y muy especialmente con la heroica lucha del pueblo Palestino. Desde una ferviente vocación internacionalista, apoyamos las luchas de todos los pueblos del mundo por su libertad y su dignidad.logo-ii

Comisión promotora de la candidatura a Parlamento Europeo ”Iniciativa Internacionalista”
15 de abril de 2009

La humanidad ilegal que llega a Europa, si no se queda por el camino (los datos de Amnistía Internacional son espantosos: seis mil personas muertas o desaparecidas en 2006), se encuentra cada vez con más muros y humillaciones. La estrategia de la Unión Europea es limitar la entrada de gente del Sur todo lo posible. Para que los Estados mantengan su imagen democrática y no se les pueda reprochar su agresión a los derechos humanos, la UE está destinando un presupuesto importante a la “coooperación” con los países de origen de los migrantes legales. Sin embargo, esta acción tan humanitaria recurre a procedimientos que pueden ser sospechosos de todo lo contrario a lo que se pretende: vulneración de derechos, trato degradante a las personas, represión y criminalización, concentracionismo fascista, etc.

Las bases-campos de concentración que la UE está promoviendo en África, con la colaboración de los Estados del Magreb, o el fuerte carácter de control social represivo y de desprecio a los derechos humanos que despliegan sus medios: patrulleras, helicópteros, centros de
internamiento, son testimonio de la deriva inhumana de las instituciones europeas.

Las fronteras se refuerzan y los inmigrantes son tratados como delincuentes: La inmigración acaba entrando en el marco paradigmático del Estado Penal, de las políticas y medidas que se aplican a los desperdicios humanos, a los residuos que ya no encuentran lugar en ningún espacio del planeta (Zygmunt Bauman).

Por Santiago Alba Rico

¿Qué es una crisis capitalista?

Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.

Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que haya 4 750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que haya 1 000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.

Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.

Que 3 000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.

Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.

Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.

Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.

Que 16 306 especies estén en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.

Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista?

Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4 700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1 000 empresas multinacionales y 2 500 000 de millonarios.

Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas que habrían invalidado cualquier otro sistema económico no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con las desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas la de la riqueza y la de la destrucción para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: q ue haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.

¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el “ascensor” que bajaría cada vez más de prisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta aceptan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4 700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, solo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizá también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza.

Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona, sin duda, perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón, sin duda, en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso el mundo que ha producido el capitalismo la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo.

Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento.

Fuente: La Jiribilla nº 391, Cuba

Lentamente se va haciendo visible un paisaje frente a mi, un pequeño lago, no se en que parque, árboles alrededor. Mientras observo sus colores me doy cuenta que estoy sentado en un banco, de esos de madera.El sol esta a mis espaldas y tengo a alguien al lado que conversa conmigo y me dice:

- “Fíjate lo que está sucediendo, ahora es que están comenzando a comprender ustedes lo que plantee hace años, el problema de la hegemonía no es simplemente la cuestión de quien controla el poder político o el aparato del Estado, la hegemonía cultural es algo más complejo y complicado, en la que participan todas las mentes de la sociedad… ¡Fíjate que pasó con la Unión
Soviética y todos esos intentos de revolución socialista, mas allá de otros errores, no supieron
enfocarse en el verdadero problema hegemónico que no está en los medios de producción, en la burocracia del estado o en las leyes, no se concentraron en la cotidianidad que reproducen cada una de esas mentes, en sus complicidades mutuas que reproducen un esquema subterráneo
inconsciente”.

Me volteo hacia mi interlocutor y me doy cuenta que a quien tengo al lado es una persona que se tapa la cara con una gran fotografía de Gramsci, la baja y me asusta que quien la sostiene sea el mismo Gramsci en persona riéndose, es de verdad pequeño como en las fotos y al ver mi sorpresa se sonríe aún más y sin darme tiempo a decir algo sigue hablando:

- “La oportunidad que ustedes tienen y para la que están maduros es la de desarrollar una verdadera guerra de posiciones simbólicas, no solo en la ideología sino en toda esa área de reflejos inconscientes que son sus bases. Date cuenta que este problemita con los estudiantes de las universidades privadas y con los curas, con los medios de comunicación, con la burocracia y la
corrupción que ustedes tienen ahora lejos de ser algo negativo los va a fortalecer a ustedes, ellos, la derecha y el imperialismo, se están renovando en su táctica y estrategia, y esto va ha obligarlos a ustedes ha hacer lo mismo. Esto no es malo, por fortuna están ellos, no importa lo estúpidos que sean, son una oposición interna y externa que los ayuda a ustedes a desarrollar
anticuerpos”.

Se acomoda sus lentes y hablándome en italiano con acento sardo me dice que está preocupado por su salud y además que su esposa tiene ya tiempo que no le escribe… no se qué decirle…me mira, creo que entiende mi incomodidad y de nuevo se ríe y continua hablándome:

- “Entiende esto, el sentido común es un conglomerado de hábitos y expectativas, más o menos inconscientes que rigen el día a día de las personas, son como un pegamento que mantiene el orden social de las cosas. Se manifiesta por ejemplo en las frases hechas, en los giros verbales típicos, en los gestos automáticos, en los estereotipos y reacciones frente a los hechos. El conjunto de estos contenidos del sentido común se identifica para el sujeto imbuido en este, con la realidad misma, aunque sea solamente algo parcial e imaginario”…

trato de interrumpirlo pero no me deja…

- “El sentido común no “aprehende” de la realidad sino que trabaja como filtro y ordenador a su vez de ésta, según cánones ancestrales que se mantienen ocultos a la conciencia”.

Me doy cuenta que tengo cierta dificultad en seguirlo porque me estoy preguntando si esta conversación es real o es un sueño, pero sigo escuchándolo con atención:

- “Ustedes por primera vez en una revolución están volviéndose conscientes que el problema no es solo económico, o histórico, el problema de la “superestructura” es de verdad un problema, deben tomar conciencia que la lucha es muy larga y la apuesta es dar un giro de ciento ochenta grados en la cosmovisión del sentido común, cambiar los sentimientos morales, envenenados y condicionados por el capitalismo, hasta tocar las reacciones básicas del sentido común. Sé que ahora tienen una guerra que no existía antes, eso que llaman guerra mediática, ese monitor que está en todas las casas y que los ha condicionado a todos con su música, sus imágenes, su estética, no solo en sus creencias sino que llega muy cerca de lo que se puede llamar los instintos freudianos. Esta es la verdadera guerra por la hegemonía, se han conquistado muchas cosas pero falta el núcleo central reproductivo de la cotidianidad que no está “afuera” en las relaciones sociales sino que está adentro de cada uno de nosotros. Te lo expongo de otra forma, lo expliqué en los cuadernos de la cárcel. La ideología burguesa no debe ser combatida sólo en el campo abierto de los enfrentamientos ideológicos, sino también en la discreción del sentido común, en la reproducción de su sustento, de sus símbolos e imágenes, a través de la penetración sutil, milímetro a milímetro, cerebro a cerebro, idea a idea, hábito a hábito, reflejo a reflejo. ¿Entiendes entonces cuando hablo de “agresión molecular”? Pero además, si hiciésemos solo eso estaríamos cambiando una cosmovisión y una alienación por otra, el problema es más complejo. Objetivamente la mutación y evolución por la que luchamos no solamente es la de las convicciones políticas, sino principalmente la de las reacciones espontáneas, los sentimientos básicos, la de los reflejos que determinan inconscientemente la conducta. Las conductas sedimentadas en el inconsciente humano desde hace siglos y milenios tienen que ser desarraigadas, para dar sitio a una nueva constelación de reacciones o mejor dicho pasar de la reacción a una mayor conciencia. En esta guerra por la hegemonía se requiere de una pluralidad de canales de acción y comunicación informales y aparentemente desvinculados de la política, a través de los cuales se pueda ir inyectando imperceptiblemente en el sentido común una gama completa de nuevas palabras, y hábitos que vayan modificando las pautas de comportamientos de inconscientes y alienadas para pasar a conscientes, autorreflexivas y criticas.”

Lo interrumpo y le planteo que lo que me dice raya en el esoterismo tipo “nueva era” y él se ríe de nuevo diciéndome que siempre criticó el mecanicismo manualesco y el dogmatismo, que sus años en la cárcel fueron como un profundo periodo de meditación e introspección que le permitieron ver más allá del momento histórico y comprender que una revolución auténtica debe ver más allá de si misma expandiendo su mirada no solamente hacia atrás en la historia sino más allá, en el futuro, en la apuesta de un futuro más humano, más en armonía con la naturaleza y con el espíritu de la tierra, solo así se salvará de caer en los huecos y trampas de los diversos dogmatismos, de los conservadurismos y extremismos nocivos al proceso revolucionario. De repente en el cielo claro se desata un relámpago que cae en el centro del lago sacándonos de nuestra conversación, se da un momento, sólo un instante de oscuridad y al abrir los ojos me doy cuenta que estoy en una celda y que el sonido del relámpago fue producido por el chocar del metal de la puerta de mi celda abriéndose, un guardia entra y me dice:

- “Siñore Gramsci, lei é libero, Mussolini ha firmado su liberación”.

No me doy cuenta de lo que me dice porque todavía estoy pensando en mi extraño sueño: yo, siendo otra persona que me escucha mientras le hablo sobre el futuro en…. Venezuela…, de verdad que fue extraño… no se lo contaré a nadie porque pensarán que estoy más loco de lo que creen…y en eso me desperté.

Por Miguel Posani. Fuente: Aporrea.

Se puede acceder a una buena parte de los textos de Antonio Gramsci (1891-1937) desde el sitio Les classiques des sciences sociales, una espléndida biblioteca digital creada y dirigida por el sociólogo quebequés Jean-Marie Tremblay, de la Universidad de Chicoutimi (Québec)

Un reciente informe de la Comisión Europea, realizado por el Comité de la Protección Social (“Pobreza y bienestar de la infancia en la Unión Europea”) concluye que un cuarto de los 78 millones de ciudadanos y ciudadanas de la UE que sobreviven por debajo del umbral de pobreza son niños y niñas. En 2005 el 19% de los menores de los 27 Estados miembros de la UE estaban expuestos al riesgo de pobreza, frente al 16% de la población total. La UE utiliza como criterio de sus mediciones de la pobreza el “porcentaje de personas con unos ingresos disponibles inferiores al 60 por ciento de la mediana nacional”.
El lugar que ocupa España en esta comparación entre Estados puede calificarse de bochornoso, si tenemos en cuenta que, supuestamente, es uno de los países más prósperos del mundo. El riesgo de pobreza en los menores es el segundo más alto de toda la UE, sólo superado por Letonia. En 2006, según el citado informe, el 21% de los menores españoles estaba por debajo de la línea de pobreza relativa.
Los expertos que han elaborado este estudio consideran que los principales determinantes de la pobreza infantil son las características de los hogares, la situación de empleo de los padres y la eficacia de la intervención pública. La ayuda gubernamental juega, pues, un papel de primer orden en la reducción de la pobreza. Una gran diversidad de políticas públicas incide en el nivel de vida de los hogares con niños. Los sistemas de fiscalidad y subsidios sostienen los ingresos familiares, asegurando, por ejemplo, un ingreso mínimo a las personas sin un empleo remunerado; del mismo modo las políticas educativas, de salud, de vivienda o de escuelas infantiles contribuyen notablemente al bienestar infantil.
Pues bien, examinando los resultados relativos por cada Estado miembro en materia de lucha contra el riesgo de pobreza en la infancia y en la gestión de los principales factores de riesgo, España ocupa el bloque de cola. Aunque este país garantiza relativamente los ingresos a los hogares cuyos miembros se encuentran en desempleo, el riesgo de pobreza infantil es muy alto en los hogares constituidos por personas que trabajan pero que obtienen bajas remuneraciones por ello. Por otra parte, las transferencias sociales tienen un impacto muy bajo para reducir los riesgos de pobreza en los menores. El grupo de países con baja intensidad protectora para la infancia, en el que se integra España, está formado, siempre según el informe, por Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Polonia y Portugal.

…las biografías personales se han despolitizado, el sufrimiento se ha desocializado y reconvertido en un problema absolutamente privado donde el individuo psiquiatrizado y asistencializado, es aconsejado por psiquiatras, jueces y asistentes sociales, el triunvirato profesional…

…desde hace tiempo las políticas públicas patologizan e individualizan aquellas biografías, itinerarios o sucesos que escapan a los procesos de normativización y normalización social…

Paco Roda, rebelión.org, leer artículo

“Egolatría”, de Guillermo Rendueles

Llamamiento a los parlamentarios europeos

El 18 de junio 2008, un proyecto de Directiva sobre la detención y la expulsión de las personas extranjeras será presentado al Parlamento Europeo.

A partir de 1990, la política europea llevada a cabo por los distintos Gobiernos en materia de inmigración y de asilo ha conducido a una reducción continua de las garantías y protecciones fundamentales de las personas. Europa se transforma en una fortaleza atrancada e implanta medios desproporcionados para impedir el acceso a su territorio y expulsar a los extranjeros sin papeles.

El proyecto de Directiva de Retorno, si se lleva a cabo, constituiría una nueva regresión.
Al prever una detención que puede alcanzar hasta 18 meses para personas cuyo único delito es querer vivir en Europa, este proyecto implica en sí mismo una lógica inhumana : la generalización de una politíca de encierro de los extranjeros que podría así convertirse en el modo normal de gestión de las poblaciones migrantes.

Al establecer una prohibición de 5 años antes de volver a Europa para todas las personas expulsadas, este proyecto de Directiva estigmatiza a las personas sin papeles y los transforma en delincuentes que deben ser excluidos.

Por primera vez en este ámbito, este proyecto de Directiva será gestionado con un procedimiento de co-decisión entre el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros. El Parlamento tiene por fin la posibilidad de poner término a esta política regresiva que va contra los valores humanistas que constituyen la base y la fuerza del proyecto europeo.

Los parlamentarios europeos tienen hoy una responsabilidad histórica: reaccionar para impedir que Europa caiga de nuevo en una época oscura de segregación entre nacionales e indeseables, a través de la sistematización de los centros de internamiento y del alejamiento forzado.

Solicitamos a los parlamentarios europeos para que asuman sus responsabilidades y rechacen este proyecto.

Carta abierta de Evo Morales a propósito de la “directiva retorno” de la UE

Hasta finales de la Segunda guerra mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la persecución a minorías étnicas. Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada “directiva retorno”. El texto, validado el pasado 5 de junio por los ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que ser votado el 18 de junio en el Parlamento Europeo. Siento que endurece de manera drástica las condiciones de detención y expulsión a los migrantes indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países europeos, su situación laboral, sus lazos familiares, su voluntad y sus logros de integración.

A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre bienvenidos, Y. lo siguen siendo, en nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la miseria económica europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas s Europa, con un altísimo costo para las poblaciones originales de América. Como en el caso de nuestro Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX. Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes europeos siempre fueron respetados.

Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de la UE.

Para nosotros, nuestros migrantes representan la ayuda al desarrollo que los Europeos no nos dan – ya que pocos países alcanzan realmente el mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda al desarrollo. América Latina recibió, en 2006, 68.000 millones de dólares de remesas, o sea más que el total de las inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país, Bolivia, recibió mas del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas natural.

Es decir que los flujos de migración son benéficos tanto para los Europeos y de manera marginal para nosotros del Tercer Mundo ya que también perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han invertido recursos humanos y financieros.

Lamentablemente, el proyecto de “directiva retorno” complica terriblemente esta realidad. Si concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus políticas migratorias en toda soberanía, no podemos aceptar que los derechos fundamentales de las personas sean denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La “directiva retorno” prevé la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión -o “alejamiento”, según el término de la directiva. ¡18 meses! ¡Sin juicio ni justicia! Tal como esta hoy el proyecto de texto de la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En particular el artículo 13 de la Declaración reza:

“1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.

Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres de familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean concentrados en campos compatriotas y hermanos latinoamericanos indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva años trabajando e integrándose? ¿De qué lado esta hoy el deber de ingerencia humanitaria? ¿Dónde está la “libertad de circular”, la protección contra encarcelamientos arbitrarios?

Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de firmar un “Acuerdo de Asociación” que incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios públicos. Además a título de la protección jurídica se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los Trabajadores. Pregunto, en ese caso ¿dónde está la “seguridad jurídica” para nuestras mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en Europa?

Promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas, mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos que trataron de circular libremente. Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos.

Bajo estas condiciones, de aprobarse esta “directiva retorno”, estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los Bolivianos desde el primero de abril de 2007, según el principio diplomático de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora, justamente por esperar buenas señales de la UE.

El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen importantes dificultades globales: el calentamiento global, la contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos energéticos y biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es ninguna solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmiembra las sociedades de los hombres.

A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente regiones del mundo como el Maghreb, Asia y los países de Africa, hago un llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe e1 texto de la “directiva retorno”.

Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América Latina. No pueden fallar hoy en sus “políticas de integración” como han fracasado con su supuesta “misión civilizatoria” del tiempo de las colonias.

Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios, compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a todos los “clandestinos”.

Evo Morales Ayma

Presidente de la República de Bolivia

Boaventura de Sousa Santos
Visão
Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas

El ex secretario de prensa del presidente Bush, Scott McClellan, acaba de publicar un libro titulado Lo que pasó: dentro de la Casa Blanca de Bush y la cultura del engaño en Washington. El furor político y mediático que ha causado es el resultado de dos revelaciones: cuando ordenó la invasión de Irak, la Administración Bush sabía que Irak no tenía armas de destrucción masiva (ADM) y orquestó una poderosa «campaña de propaganda» para llevar a la opinión pública norteamericana y mundial a aceptar una «guerra innecesaria»; los grandes medios de comunicación fueron «cómplices activos» de esa campaña, no sólo porque no cuestionaron las fuentes gubernamentales, sino porque encendieron el fervor patriótico y censuraron las posiciones escépticas contrarias a la guerra.

Estas revelaciones y las reacciones que han causado tienen implicaciones que las transcienden. Antes que nada, es sorprendente todo este escándalo, pues las revelaciones no traen nada nuevo. Las informaciones en que se basan eran conocidas en el momento de la invasión a partir de fuentes independientes. En ellas me basé para justificar en esta columna mi total oposición a la guerra que, además de «innecesaria», era injusta e ilegal. Esto significa que las voces independientes fueron estigmatizadas como ideológicas y antipatrióticas, tal y como hoy criticar a Israel equivale a ser considerado antisemita. En 2001, en Egipto, y antes de que la máquina de propaganda comenzara a devorar la verdad, el mismo Secretario de Estado, Colin Powell, dijo que no había ninguna información sólida de que Irak tuviese ADM.

Esto me lleva a la segunda implicación de estas revelaciones: el futuro del periodismo. La máquina de propaganda del Departamento de Defensa se basó en tres tácticas: imponer la presencia de generales en reserva en todos los noticiarios televisivos con el objetivo de demostrar la existencia de las ADM; tener todos los medios de comunicación bajo observación y telefonear a sus directores o propietarios a la mínima señal de escepticismo u oposición a la guerra; invitar a periodistas de confianza de todo el mundo (también de Portugal) para ser convencidos de la existencia de las ADM y regresar a sus países poseídos por la misma convicción belicista. Vimos eso trágica y grotescamente en nuestro país. La verdad es que en Washington y en todo el país circulaban en los medios de comunicación independientes informaciones que contradecían el brainwashing [lavado de cerebro], muchas de ellas provenientes de generales y antiguos altos funcionarios de la Casa Blanca. ¿Por qué no se les ocurrió a esos periodistas amigos hacer una verificación cruzada de las fuentes como les exigía el código deontológico?

Para el bien del periodismo, algunos de ellos procuraron resistir la presión y sufrieron las consecuencias. Jessica Yellin, hoy en la CNN, y en aquel momento en el canal ABC, confesó públicamente que los directores y dueños del canal la presionaron para escribir historias a favor de la guerra y censuraron todas las que eran más críticas. Un productor fue despedido por proponer un programa con la mitad de posiciones a favor de la guerra y la mitad en contra. Quien resistió fue considerado antipatriótico y amigo de terroristas. Esto mismo ocurrió en nuestro país. ¿Cuántos periodistas no fueron sujetos a la misma intimidación? ¿Cuántos artículos de opinión contrarios a la guerra fueron rechazados? ¿Y los que escribieron propaganda e intimidaron a subordinados alguna vez se retractaron, pidieron disculpas, fueron cesados? Ellos colaboraron para que un millón de iraquíes resultaran muertos, decenas de miles de soldados norteamericanos heridos y muertos y para que un país fuera totalmente destruido. Todo esto ha tenido un precio, no el de la democracia —es ridículo concebir como democrático este estado colonial y más fracturado que Somalia— pero sí el del control de las reservas de petróleo del Golfo y la promoción de los intereses del petróleo, de la industria militar y de reconstrucción en la que los dueños de los medios de comunicación tienen fuertes inversiones.

Para disimular el problema moral de los cómplices de la guerra y la destrucción, un comentador de derechas de nuestro país se valió recientemente de la más desconcertante y desesperada justificación de la guerra: si no había ADM, por lo menos había la convicción de que existían. Ahora el libro de McClellan le acaba de retirar este argumento. ¿De cuál se servirá ahora? Lo trágico es que la «máquina» de propaganda continúa montada y ahora está dirigida a Irán. Su funcionamiento será más difícil y lo será aún más si los periodistas tienen mejores condiciones para cumplir su código deontológico.

Fuente: http://www.ces.uc.pt/publicacoes/opiniao/bss/201.php
Artículo original publicado el 5 de junio de 2008.
Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal). Antoni Jesús Aguiló es colaborador externo de Rebelión y Tlaxcala. Àlex Tarradellas es miembro de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, al revisor y la fuente.

Por Marcos Roitman
La Jornada, México

Hay voces en la academia, la política, y los medios de comunicación que tergiversan los hechos del continente. Son parte de una propuesta de la derecha por imponer relatos maniqueos tendentes a despojar al sujeto de su memoria histórica republicana. Manipulan la realidad según convenga a sus intereses. En este horizonte dirigentes, estadistas, sindicalistas o representantes de movimientos sociales caerán en el saco de lobos con piel de corderos. El mundo se presenta dualmente. El orden y el caos. La luz y la oscuridad. La economía de mercado y el estatismo comunista. La globalización y la autarquía. Paz y seguridad versus terrorismo e inseguridad. Se construye un lenguaje para atacar a las “hordas” antisistémicas y un itinerario cuya hoja de ruta es el aniquilamiento y la destrucción del diferente. Las armas utilizadas son el liberalismo doctrinal, el pensamiento conservador, la sociobiología, la desarticulación de la teoría, la pérdida de la centralidad política y el desánimo de la razón. Se presentan como un frente único para conquistar un nuevo edén. Sus imágenes son las buenaventuras del capitalismo y sus megaproyectos. Obras faraónicas de adoración y procesión transformadas en tótems para la satisfacción de los nuevos dueños del planeta. Urbanizaciones de lujo, campos de golf, torres de cientos de metros, etcétera. La felicidad completa, cuya máxima expresión se dibuja en levantar centros comerciales donde las personas puedan vivir en ellos. Son los auténticos nichos de la virtud del mercado. Extensiones donde encontramos hoteles, restaurantes, cines, entidades financieras, gimnasios, joyerías, agencias de viaje, supermercados… La imagen perfecta para la actual era del consumidor que vive en su interior adaptándose a sus códigos. Su personalidad se flexibiliza para adorar marcas comerciales de comida basura, prendas de vestir, coches, etcétera. En su interior se consolida la mutación del ciudadano al idiota social. Es el proceso de atomización y pérdida de identidad colectiva. La sustitución de la memoria social por el deseo de compra y autismo individualista. El retorno del Idión aristotélico…
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